El relato como homenaje a
Nicolás Ochagavía
(de Puro Relajo)
(de Puro Relajo)
(Puedes encontrar el video "Juan Charrasqueado" de Puro Relajo en youTube)
La vida y muerte de Nicolás Ochagavía (zapatero de Tabar) tiene muchas semejanzas con la historia que cuenta la canción "Juan Charrasqueado", por lo que creemos que tuvimos en Navarra en 1911 nuestro propio Juan Charrasqueado, que se adelantó a la misma, ya que la canción fué escrita con posterioridad, en 1945, por Víctor Cordero Aurrecoechea, compositor mexicano autor de más de 700 corridos.
Y ahora la última vuelta de tuerca: nunca se conoció con exactitud quién fué el autor del crimen de Rocaforte, aunque hubo sus sospechas en su tiempo.
Del posible autor se dice que emigró a América y ya vivió allí el resto de su vida.
¿Y quién sabe si no fué a México a donde emigró?
¿Y quién sabe si no pudo contar por allí su historia y el crimen que cometió?
¿Y quién sabe si esa historia no llegó a oídos del compositor Víctor Cordero y éste se basó en ella para escribir Juan Charrasqueado?
Sería mucha casualidad ¿verdad? pero bueno... ¿quién lo sabe?
Sea como fuere, desde Puro Relajo y sin ánimo de ofender ni molestar a nadie, hemos querido hacer este pequeño homenaje a Nicolás Ochagavía y rescatar del olvido este negro capítulo de la historia de Navarra, pero que por muy negro que sea, sigue siendo historia.
Y si quieren conocer más sobre este misterioso "Crimen de Rocaforte", sigan leyendo...
En la tarde del 6 de febrero sale el joven Nicolás Ochagavía, zapatero de Tabar, de su casa paterna camino de Sangüesa.
El cielo está encapotado y llovizna, apretándose el cielo y el paisaje en un abrazo de tintes lechosos y aire frío.
En la Ventilla de Lumbier se detiene a echar un trago y llega a Sangüesa algo después de las seis de la tarde.
"...Juan se llamaba y lo apodaban Charrasqueado..."
La noche del día 8, después de cenar, baila con una chica de nombre Avelina.
"...a las mujeres más bonitas se llevaba, de aquellos campos no quedaba ni una flor..."
al compás de una música que tocan los Zocos o Charranes, del pueblo de Aibar.
Cuando la música acaba, ya de madrugada, se sube con los de la cuadrilla al Oratorio y casa de José Blasco a echar la partida.
Están también los de Lumbier y la cosa se calienta.
Nicolás comienza a ganar y observa malas caras.
Recibe incluso amenazas.
- ¡No has de llevarte ese dinero a tu pueblo!, ¡carajo!.
Advierte que se maquina contra él, que hablan unos en voz baja y que otros salen y entran de la habitación profiriendo insultos y mirándole torvamente.
Manuel Reclusa, uno de los mozos de Lumbier, se encara abiertamente con Nicolás:
- Aguarda un poco, que aún hay tiempo para que te vuelvas a casa.
Al llegar a un olivarico le alcanza un peñazo o cantalazo que le tira uno de los que le persiguen.
Son dos, el que se había escondido en la era y otro, el más joven de todos, de nombre Eudaldo.
Nicolás cae de bruces alcanzado por el cantalazo.
"...cuando una bala atravesó su corazón..."
Se le echan encima los dos mozos y le asestan por la espalda tres puñaladas, dos de ellas mortales de necesidad.
Arrojan el cadáver a un barranco cercano justo en el momento en que aparecen los mozos de la cuadrilla de Lumbier camino de su pueblo.
Uno de ello es el Chapa, con quien Nicolás había tenido la discusión inicial:
-¿Qué?
-Nada – responde el de Rocaforte. - Le hemos dáu un cantalazo y ha escapáu.
Aquí tienes la boina y el tapabocas que ha perdido en la huída.
Llévatela a tu casa que por allí ha de pasar si no es un día, otro.
-Buenas, pues.
Pero no está eso nada claro. Ha habido un guiño a la luz de la luna.
Los de Rocaforte suben al Oratorio, donde ha quedado el resto de los de la cuadrilla.
- Le he pegao un zaborrazo que no ha de pasar más frío, dice X.
Lo entienden todos. Y es cuando comienzan las maquinaciones para esconder el cadáver.
- Aquí nadie sabe nada, ¿vale?. El Nicolás se ha escapáu y no sabemos más.
La Ferminica, que es la madre del Blasco y dueña de la casa del Oratorio, lo oye todo. Pero va a callar también como una muerta.
Lo más que dirá días más tarde es que aquella noche de la madrugada del 9, le empezaron a doler los higadillos de todo lo que estaba pasando.
A los gritos de la reyerta habida antes de escapar el Nicolás, se ha levantado de la cama el alcalde, quien con el alguacil acude también a la casa de Blasco:
- Para cuando yo llegué, ya se había escapáu el Nicolás.
Los mozos me dijeron que habían discutido y nada más.
Pero no. También él entra en el juego lo mismo que el alguacil y el mismo guarda de campo.
-Hoy lo escondemos y tú dices mañana, o cuando sea, que lo has visto de par de mañana por ande el Olivarico camino de Lumbier, ¿vale?
Todos se conjuran para callar. Y aun al mismo guarda de Liédena le dan la misma consigna.
- Tú, chitón. Y si es caso dices lo mismo que éste, que le has visto andar por ande la loma del Olivarico camino del Ventorrillo tal día como mañana a eso de las once.
La noche es clara de luna y no hacen falta faroles.
Todos, menos tres o cuatro de la cuadrilla, se van a dormir.
Ya se han acabado las fiestas, y el Ochagavía no ha de pasar más frío.
"...que fue borracho, parrandero y jugador..."
Y hasta aquí un fragmento extraído de la página web www.tabanavarra.net, donde está toda la historia completa, poemas, nombres, detalles, recortes de prensa, más datos de interés, cómo se intentó resolver, cómo reaccionaros los vecinos de Rocaforte, los padres de Nicolás, etc, etc...